Milán, glamour hecho ciudad

Hola a todos de nuevo. Hoy os quiero hablar de uno de mis últimos viajes por Italia: toda una experiencia cultural recorriendo Milán, Florencia y Bérgamo. En esta entrada os daré mi visión personal de la ciudad de Milán y repasaré los lugares de interés, restaurantes, zonas de ocio y algunos de los destinos más populares de esta ciudad.



Para los que no lo sepáis, el centro de Milán se divide en seis barrios principales, en los cuales nos encontramos con la mayor parte de las zonas de interés turístico de la ciudad.



En algunos blogs o páginas web, podréis leer que Milán es una ciudad que no tiene mucho interés turístico, que es una ciudad fea, gris y moderna que no se corresponde con el prototipo de ciudad italiana. Pero seguramente lo que más a menudo leeréis por ahí, es que Milán es una ciudad que se puede visitar en uno o dos días y que no da para mucho más... MENTIRA. Es cierto que la ciudad es relativamente pequeña y que la mayoría de los enclaves turísticos se encuentran en las inmediaciones del Duomo, pero visitarlo TODO en dos días es relativamente imposible, a no ser que te dividas y no pises ningún museo, no hagas colas para ver el Cenacolo Vinciano, no disfrutes de la inmensidad de salas del Museo de la Ciencia y la Tecnología, o no subas los 250 escalones que te llevan a la azotea del Duomo. Y ahora, comencemos con el resumen de una ciudad que enamora a primera vista.



Para los que seáis fans de compañías low cost como Ryanair, lo primero que os sorprenderá cuando lleguéis a Lombardía es que el aeropuerto de Bérgamo (Orio al Serio) se encuentra a unos 50 km del centro de Milán, es decir, a unos 30 minutos de autobús por una de las autopistas más grises y feas que vi, si mal no recuerdo, en toda mi vida, y es que en las afueras de Bérgamo se encuentra una zona industrial de proporciones épicas.



Viajéis en el medio de transporte que viajéis , el primer lugar que veréis al llegar será la impresionante e imponente Stazione Centrale. Si viajas en tren, este te dejará en su interior, y si por el contrario lo haces en autobús, te bajarás en uno de sus laterales, rodeado de homeless y rateros en busca de drogas o presas fáciles de robar. ASÍ QUE OJO CON VUESTROS BOLSOS.

Si como en nuestro caso te alojas en el centro de la ciudad (nosotros optamos por Chinatown, un barrio con un encanto particular rodeado de tiendas fascinantes para los amantes de la tecnología y los gadgets frikis para el teléfono móvil), el Leonardo Hotel Milan City Center es mi recomendación, pues estaréis cerca de los principales lugares turísticos de la zona, como son Parco Sempione, Sforzesco, Cementerio Monumentale, Palazzo Lombardía y la imponente Torre Pirelli (Pirellione para los amigos), todo ello presidido por el magnífico skyline de la Porta Nuova Garibaldi. Y lo que es más importante, a 5 minutos en tranvía (coche 12 y 14) en la esquina de la Via Bramante con la Paolo Sarpi (como dato, hay una farmacia justo en ese punto) o a 15-25 minutos a pie de la Piazza del Duomo.



Nos encontraremos, entonces, con una espléndida catedral que preside una enorme plaza donde el visitante puede elegir entre lo divino, lo material, lo musical o lo cultural visitando La Scala, el Palazzo Reale, la Gallería Vittorio Emanuele II, el Museo del Novecento y, cómo no, el Duomo.



No me voy a centrar en el Duomo o en los museos, pues es algo que todo el mundo que visita Milán recorre, así que en este caso os voy a hablar del Milán más comercial, empezando por la Galleria Vittorio Emanuele II, donde el lujo de la alta costura se mezcla con tiendas tan casuals como ZARA o H&M, y una de las principales zonas de unión entre la Piazza del Duomo y la Piazza della Scala.



Justo en el edificio contiguo a este nos encontramos con unos grandes almacenes al más estilo Sex and the City o The Devil Wear Prada, donde puedes encontrar menaje o decoración para el hogar que te dejará con la boca abierta o comprar desde un polo Gant a una chaqueta o abrigo de Alexander Mcqueen y acabar tomando un café en su azotea disfrutando de las vista de los pináculos y chapiteles del Duomo que esta nos regala.



Como recomendación, no os olvidéis de comer algo en Luini o tomar uno de los magníficos helados que sirven en Cioccolat Italiani (genio y maestro chocolatero).



Aparte de ser uno de los lugares más famosos de Milán por acoger Il Cenacolo de Leonardo y de estar presidido por la Basílica de Sant'Ambrogio, también es una de las zonas de finanzas y uno de los lugares universitarios más importante de la ciudad, lo que hace que los bares de esta zona sean compartidos por jóvenes banqueros y universitarios que desconectan de la Universitá Cattolica.



Además de ser famosa por su aclamada universidad, esta zona dispone de dos espectaculares museos que uno no se puede perder cuando visita la ciudad. Estos son el Civico Museo Archeologico y el Museo Nazionale della Scienza e della Tecnologia. Este segundo museo cuenta con la friolera de más de 10.000 piezas en las que se incluyen maquetas de Da Vinci y hangares al aire libre donde se exponen galeones, trenes y aviones de tamaño real, por no hablar del Submarino de Enrico Toti, una de las atracciones principales del museo.

Como dato extra, para los que no quieran esperar largas colas para ver Il Cenacolo, el Museo de la Scienza cuenta con una copia exacta de esta obra en su interior. Y para finalizar la visita, qué mejor que tomar un “gelati” en dos de las mejores gelaterias de la ciudad: la Gelateria Marghera y la Shockolat.



Construida en el siglo XIII por Barbarroja, la antigua puerta de la carretera a Roma es la que le da nombre a este increíble distrito que, junto a Navigli, alberga los mejores bares, pubs y discotecas de la ciudad.



Una de las visitas más espectaculares de la zona es sin duda la Basilica di San Lorenzo Maggiore, presidida por las Columnas de San Lorenzo, una hilera de dieciséis columnas corintias en las que es muy habitual ver a los jóvenes milaneses dialogando o tomando un aperitivo sentados en su base.

La imponente basílica cuenta con un mosaico del siglo IV y con un inmenso parque ajardinado a su espalda que conecta esta basílica con la Basílica de Sant'Eustorgio, destinada a guardar los huesos de los Reyes Magos y que cuenta con el Arca de San Pedro mártir, uno de los sarcófagos mejor tallados de Italia.

Como consejo, cuidado con los perros en el parque, ya que aunque tienen una zona exclusiva para ellos, los jardines de los alrededores suelen estar plagados de minas, aunque a decir verdad lo que me sorprendió de Milán es que puede ser una de las ciudades más limpias, en cuanto a excrementos de perro, que conozco. Por otra parte, si disponéis de teleobjetivo, no os olvidéis de fotografiar la torre del reloj de Sant'Eustorgio.

Nota: un sitio muy recomendado para los amantes del graffiti y del arte urbano.



Por último, pero no por ello menos importante, toca disfrutar de la cultura en los teatros de Brera, disfrutar de la moda y la alta costura en la zona de tiendas más importantes de Milán, agrupadas en el llamado Quadrilatero d'Oro, y finalmente relajarse del ajetreo de la ciudad paseando por los espectaculares Giardini Pubblici, uno de los rincones perfectos para los románticos de la ciudad.



Si lo que te gusta es el teatro, los restaurantes y los grandes spas como el Bulgari, Brera es el distrito donde el lujo y el placer se mezclan con una ciudad mucho más clásica.

Muy cerca de Brera nos encontramos con el famoso barrio del Quadrilatero d'Oro y Giardini Pubblici, en el que por fin te encontrarás en la verdadera “Ciudad de la Moda”, con tiendas como Fendi, Prada, D&G, Cavalli, Armani o Hermès que te harán sentir como un afamado crítico del Vogue.

Y si por lo contrario estás harto de las compras y necesitas descansar del estrés de los precios, tu lugar son los Giardini Pubblici, donde la naturaleza hace que te olvides la ciudad y respires aire puro aromatizado con los matices de la primavera.

Nota: Si eres un adicto a las compras y quieres visitar el Quadrilatero d'Oro, hazlo bajo tu propia responsabilidad, no digas que no te avisamos. Si por lo contrario vas a la ciudad en primavera, ten en cuenta que en Milán los niveles de polen son exagerados, así que procura ir bien aprovisionado de pañuelos.



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